El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dijo que Rocha no la pidió, pero que se tomó la decisión después de hacer una evaluación de su situación. Indicó que no había "ningún indicio, ni ningún dato de que pueda ser atacado o siquiera de que tenga alguna amenaza". No ofreció más detalles sobre la medida.
"Hasta donde tengo entendido sigue aquí en Sinaloa", agregó desde la capital del estado, Culiacán, adonde viajó con los secretarios de Defensa y Marina para reunirse con la recién nombrada gobernadora interina, la también oficialista Yeraldine Bonilla, y garantizar la coordinación con ella.
La acusación estadounidense desató un terremoto en México porque Rocha, de 76 años, es un político del mismo partido de Sheinbaum, muy cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero también por la delicada situación en la que quedó la mandataria entre apoyar a su partido o satisfacer las demandas de la administración de Donald Trump, cada vez más ansiosa por intervenir militarmente contra los cárteles.
Además, la acusación llegó en medio de la polémica por la muerte de dos agentes de la CIA en el norte del país que participaban en un operativo antidroga sin el consentimiento del gobierno federal, un tema sobre el que la fiscalía federal anunció el lunes que fueron citadas cerca de 50 personas que participaron en la acción.
En el caso de Sinaloa, el gobierno mexicano insiste en que no hay pruebas suficientes ni "urgencia" para detener provisionalmente con fines de extradición ni a Rocha y a los otros acusados, tal y como pidió Estados Unidos. México argumenta que no les han presentado evidencias que lo justifiquen.
Los fiscales de Nueva York acusan a Rocha y a otros nueve funcionarios y ex funcionarios de ayudar al Cártel de Sinaloa a introducir fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina desde México a Estados Unidos. Además señalaron que el gobernador con licencia recibió apoyo de los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán para ganar las elecciones que le llevaron al poder en 2021. Rocha negó todos los cargos.
"Nosotros no cubrimos a nadie pero, por favor, pruebas", dijo Sheinbaum el lunes durante su conferencia matutina. "La presidenta no agacha la cabeza... va a defender la soberanía por encima de todo y que también vamos a actuar con justicia", afirmó.
Desde que Sheinbaum llegó al poder se han incrementado las detenciones de importantes líderes criminales así como los decomisos de droga sobre todo en Sinaloa y, según García Harfuch, "nunca hemos tenido una obstrucción por parte de algún funcionario del gobierno del estado" para realizar tales acciones.
Violencia no cesa
Culiacán recibió al gabinete de seguridad federal con controles militares en muchos puntos de la ciudad que detenían a todo tipo de vehículos que se volvieron más visible en los últimos días y en medio de la violencia que azota al estado desde septiembre de 2024 cuando después de la detención de dos líderes del Cártel de Sinaloa la organización criminal inició una sangrienta guerra interna.
En estos momentos hay más de 13,000 militares desplegados por todo el estado, entre ellos más de 2,700 miembros de las fuerzas especiales de distintas corporaciones tanto policiales como del Ejército y la Marina.
El relevo en la gubernatura no cambió nada en la ciudad. Entre el 30 de abril y el 3 de mayo al menos 25 asesinatos fueron reportados en la ciudad, entre los que se cuentan el de un líder sindical y el ataque en un centro comercial de Culiacán.
García Harfuch dijo que no se ha detectado un incremento de la violencia en los últimos días aunque garantizó que el gobierno federal "no se va a retirar" y que seguirá trabajando por la seguridad del estado "reforzando las acciones que haya que reforzar y corrigiendo lo que se tenga que corregir".