Encuesta de empresa misteriosa en EEUU subraya peligro de sondeos electorales no verificados

Wednesday, August 19, 2026 10:03AM PT
NUEVA YORK -- En medio de una reñida contienda en busca de su reelección, Karen Bass, la alcaldesa de Los Ángeles, declaró la semana pasada en redes sociales que una nueva encuesta era la prueba de que su campaña "cobraba impulso".

Apenas unos días después, la verdad salió a la luz: la encuesta fue inventada.

Los resultados de California formaron parte de al menos tres "encuestas" publicadas en línea este mes en tres estados por Median Strategies, una empresa hasta entonces desconocida que admitió el lunes ante el periódico Los Angeles Times que los supuestos resultados eran falsos. Antes de cerrar su sitio web esta semana, la compañía escribió que fue "creada como un experimento social a corto plazo para examinar cómo la presunta información de los sondeos podía entrar y propagarse por el ecosistema de la información política sin una verificación independiente".

La publicación no ofrecía ninguna explicación sobre quién estaba detrás del "experimento" ni con qué fin se realizó.

La trayectoria de la encuesta de California sirve de advertencia sobre los peligros de confiar en sondeos no verificados. Si bien todavía existen encuestas independientes de alta calidad, estas aparecen en medio de una avalancha de otros sondeos elaborados por grupos externos, por campañas políticas o por comités independientes -los llamados super PAC-, o bien realizadas mediante metodologías no reveladas o cuestionables. Interpretar los resultados puede resultar difícil, y, como demuestra este último episodio, incluso las campañas pueden caer en la trampa de los datos falsificados.



"Esto va mucho más allá de una simple encuesta falsa", comentó Chris Wilson, veterano encuestador republicano que ahora dirige la firma de opinión pública EyesOver. "Nunca ha sido tan fácil hacer que cifras inventadas parezcan legítimas, y las campañas y los grupos externos tienen todos los incentivos para difundir cualquier cosa favorable antes de que alguien lo verifique".

Las encuestas falsas de Median Strategies -ninguna de las cuales apareció en la cobertura de The Associated Press- aseguraron que evaluaron el apoyo en las primarias demócratas para gobernador de Wisconsin, en la contienda por la gobernación de Nevada y en la campaña por la alcaldía de Los Ángeles.

La encuesta de Los Ángeles, que supuestamente mostraba que Bass aventajaba por unos 12 puntos porcentuales a la concejal Nithya Raman en la contienda por la alcaldía, fue compartida por la campaña de Bass en redes sociales y difundida por el diario California Post antes de que se revelara que era falsa.

La campaña de Bass eliminó después la publicación en redes sociales que promocionaba la encuesta, pero se defendió con el argumento de que "fue difundida por múltiples medios de comunicación".

"Cualquier intento de mala fe de influir en las elecciones debe ser investigado y procesado con todo el peso de la ley", declaró Alex Stack, portavoz de la campaña de Bass.

La transparencia es fundamental para evaluar los resultados de las encuestas


Los "hallazgos" de Median Strategies fueron compartidos en redes sociales por cuentas que recopilan datos de encuestas. No obstante, no se incluyeron en las bases de datos de los principales agregadores independientes, incluidos el periódico The New York Times, el sitio de noticias y agregador de encuestas Real Clear Politics, ni la plataforma enfocada en datos electorales y sondeos de opinión FiftyPlusOne. Tanto The New York Times como FiftyPlusOne señalaron que las encuestas se publicaron sin la información básica necesaria para poder verificarlas, como quién dirigía la empresa. Al ser contactada, Median Strategies no respondió a solicitudes para proveer más información.

"Cuando se publicó la encuesta, carecía de información básica sobre cómo se realizó y quién estaba detrás de ella", escribió Will Davis, director de Análisis de Datos Electorales del New York Times, en un correo electrónico a la AP. "Publicar ese tipo de información es una práctica habitual entre los encuestadores y, dado que esa información no se facilitó, no la incluimos".



Mary Radcliffe, jefa de investigación de FiftyPlusOne, también consideró que a la descripción de la metodología de la encuesta de Wisconsin le faltaban detalles clave, como la fuente del registro de votantes que la empresa afirmaba haber utilizado y el proveedor que recopiló parte de la muestra.

Median Strategies no respondió a sus preguntas, por lo que las encuestas no se incluyeron en la base de datos de FiftyPlusOne. Sin embargo, Radcliffe señaló que su método para filtrar encuestas no es infalible.

"Existe la posibilidad de que hubieran podido dar respuestas creíbles a mis preguntas", dijo. "Esta es una industria que se basa en la confianza. Yo tengo que confiar en que la gente responde a mis preguntas de buena fe".



Aunque es poco frecuente que se admita la falsificación de datos en sondeos, existen precedentes.

En 2010, por ejemplo, el blog de tendencia izquierdista Daily Kos expuso que las encuestas en su sitio web, realizadas por una empresa llamada Research 2000, eran fraudulentas.

Pero no es raro que los encuestadores publiquen sondeos con información mínima sobre cómo se llevó a cabo, qué preguntas se formularon o quién estaba detrás de ella. Las encuestas de mayor calidad requieren metodologías costosas, como el muestreo aleatorio, por lo que muchos encuestadores optan por soluciones más económicas. Además, numerosos sondeos electorales son realizados por campañas políticas o comités de acción política que tienen intereses en el resultado de la contienda.

Esto puede dejar pocas encuestas -o ninguna- que sean fiables e independientes para evaluar en procesos como las elecciones primarias de mitad de mandato.

Antes de escribir sobre cualquier encuesta, la AP verifica que cumpla con altos estándares de transparencia y rigor metodológico. Pero incluso las encuestas de alta calidad conllevan cierto margen de error, lo cual subraya la importancia de examinar cada resultado con cautela.

Los mercados de predicción añaden complejidad


La aparición de plataformas de mercados de predicción, como Kalshi y Polymarket, otorga a las encuestas una relevancia distinta para las personas que apuestan sobre resultados electorales.

Las publicaciones sobre Wisconsin y Nevada apenas generaron reacción y no provocaron movimientos perceptibles en los dos mercados de predicción en el momento de su difusión, pero sí se registraron cambios en ambas plataformas después de que Bass compartiera las cifras falsas de Median Strategies.



En Kalshi, el precio de un contrato de tipo "sí" sobre la victoria de Bass en la elección a la alcaldía de Los Ángeles subió dos centavos -pasó de unos 63 a unos 65 centavos- en los 15 minutos posteriores a la publicación de Median Strategies. En Polymarket, cerca de 20 cuentas distintas negociaron miles de contratos a favor de Bass seis minutos después del tuit.

En los días previos a la publicación de Bass sobre el sondeo de Median Strategies, el volumen de operaciones sobre la elección a la alcaldía de Los Ángeles había sido escaso -las transacciones típicas durante esa semana fueron inferiores a $10 dólares-.

Si bien las variaciones de precio fueron leves, la concentración de operaciones en ambas plataformas poco después de la difusión de la encuesta falsa de Median Strategies no lo fue.

Antes de ser retirado, el sitio web de Median Strategies incluía una declaración que decía que "ninguna persona involucrada mantuvo ni negoció ninguna posición en mercados de predicción electoral, mercados de apuestas u otros instrumentos financieros vinculados a las contiendas cubiertas por Median Strategies".

Las motivaciones detrás de los datos falsos aún no son claras


Más de una semana después de que la firma comenzara a difundir "resultados", se desconoce quién está detrás de Median Strategies.

Nadie respondió a las preguntas que la AP envió a la dirección de correo electrónico que figuraba en su sitio web, que fue creado hace poco más de una semana. Antes de que el sitio fuera dado de baja, su único contenido era un comunicado que indicaba que la firma "ha concluido su proyecto de encuestas y no publicará más sondeos".

"Todos los resultados de las encuestas publicados anteriormente han sido retirados, y no deben ser citados ni tratados como datos de encuestas auténticas", decía el texto.

La compañía resaltó lo que denominó "un problema de credibilidad" en su primera publicación en redes sociales, realizada a principios de mes.

"Las encuestas tienen un problema de credibilidad. La nuestra es la solución: no a los clientes partidistas, no a los fondos de campañas o de partidos, y cifras que vayan en la dirección que marcan los datos, incluso cuando resultan incómodas. Encuestas fiables, reconstruidas", decía.

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Los periodistas de la AP Linley Sanders y Michael Reo, en Washington; Scott Bauer, en Madison, Wisconsin; y Michael Blood, en Los Ángeles, contribuyeron a este despacho.
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