
MÉXICO -- México ha pasado 40 años persiguiendo un regreso a los cuartos de final de la Copa del Mundo. El domingo llega su mejor oportunidad en una generación. Jugando en casa, en un estadio que se ha convertido en una fortaleza casi inexpugnable, el Tri enfrentará a Inglaterra en los octavos de final, en lo que podría decirse que es el partido más importante en la historia del fútbol mexicano.
México presume un récord increíble en partidos oficiales en el Estadio Azteca. Desde que el inmueble abrió sus puertas en 1966, la selección nacional ha sufrido apenas dos derrotas allí, la última de ellas hace más de una década ante Honduras en septiembre de 2013.
"El estadio es un monstruo; eso explica la gran cantidad de victorias y empates, y las pocas derrotas, que fueron simples accidentes", dijo Hugo Sánchez, el delantero que jugó en la Copa del Mundo de 1986 y que ahora trabaja como analista de ESPN.
"Enfrentamos esto con optimismo porque sabemos que es Inglaterra, pero si jugamos como lo hicimos contra Ecuador, podemos vencerlos".
Los números respaldan el mito. Entre las Copas del Mundo de 1970, 1986 y la actual disputadas en suelo mexicano, México ha jugado 10 partidos en el Azteca, con ocho victorias y dos empates. Tan solo en este torneo, el Tri ha conseguido tres triunfos como local sin recibir gol: 2-0 contra Sudáfrica y 3-0 ante República Checa en la fase de grupos, y 2-0 frente a Ecuador en los dieciseisavos de final. México también derrotó 1-0 a Corea del Sur en Guadalajara durante la fase de grupos.
Es la primera vez que México inicia una Copa del Mundo con cuatro victorias consecutivas.
"Hemos jugado tres Copas del Mundo en México; me cuesta decir si es (el partido más importante). En 1970 jugamos contra Italia por el pase a semifinales, en el 86 jugamos contra Alemania también por el pase a semifinales", dijo el sábado el entrenador de México, Javier Aguirre. "Ha habido varios partidos importantes en la historia y mañana sin duda es uno de ellos".
Estos resultados han encendido la esperanza de millones de mexicanos, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido la última vez que el país llegó a los cuartos de final.
Después de lograrlo en 1986, la historia mundialista de México se convirtió en un obstáculo psicológico: se perdió el torneo de 1990, seguido de siete dolorosas eliminaciones consecutivas en octavos de final antes de no superar la fase de grupos hace cuatro años en Qatar.
"Soy uno de los que no pudo lograrlo; me pasó en Sudáfrica y Corea", dijo Aguirre, quien dirigió al Tri durante esas campañas. "Es profundamente doloroso porque haces una gran fase de grupos, solo para quedar eliminado por diversas razones".
Las eliminaciones de México constituyen un catálogo de desengaños, incluida una derrota en tanda de penales ante Bulgaria en 1994 cuando Aguirre era auxiliar de Miguel Mejía Barón, así como derrotas en 1998 y 2014 frente a Alemania y Países Bajos, cuando el Tri dejó escapar ventajas en los minutos finales.
"Nos enfrentaremos a una de las cuatro mejores selecciones del mundo según la FIFA, campeona del mundo en el 66 y a un país con una gran liga", dijo Aguirre. "Para vencerlos, necesitamos hacer un partido casi perfecto y ser mejores de lo que hemos sido hasta ahora".
Ahora, el guión podría invertirse. En el Azteca, situado a 7,300 pies (2,200 metros) sobre el nivel del mar, México confiará ampliamente en la altitud y en el respaldo de una feroz afición local, tal como lo hizo durante la fase de grupos.
"Inglaterra es una de las grandes selecciones en la historia del fútbol, con jugadores extraordinarios. Todos estuvimos de acuerdo en que queríamos un partido como este", dijo el mediocampista Álvaro Fidalgo el sábado. "Estamos en gran forma, el Azteca es un escenario intimidante y, al final, es un partido de octavos de final de una Copa del Mundo. Eso nunca es fácil para nadie".
Inglaterra llega a la fase de eliminación directa tras una victoria de 2-1 sobre Congo, impulsada por un doblete del delantero estrella Harry Kane. Kane encabeza una selección inglesa de élite que alcanzó los cuartos de final en la pasada Copa del Mundo antes de caer ante Francia, que posteriormente fue finalista.
Una victoria de los Tres Leones los enviaría a los cuartos de final por sexta vez en su historia y por tercera ocasión consecutiva, manteniendo vivo el sueño de un título que se les ha escapado desde 1966.
Sobre el papel, Inglaterra tiene una clara ventaja en talento, liderada por figuras destacadas de la Liga Premier, mientras que la principal referencia ofensiva de México es Julián Quiñones, máximo goleador de la liga saudí.
"Tenemos jugadores con mucha experiencia que compiten en las ligas más exigentes y en los clubes más grandes del mundo. Todos conocemos este tipo de partidos por los encuentros de la Liga de Campeones, donde juegas ante la energía de un estadio, y estamos preparados para eso", dijo el sábado el entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel. "Estamos preparados para un inicio fuerte del equipo mexicano. Supongo que intentarán mostrarnos su intensidad".
Sin embargo, las condiciones de juego podrían ser el gran factor equilibrante.
Inglaterra llegó a la parte norte de la Ciudad de México la noche del viernes, apenas dos días antes del saque inicial. Los científicos deportivos y especialistas en altitud generalmente recomiendan dos opciones para competir en altura: llegar con semanas de anticipación para una aclimatación completa o viajar lo más cerca posible del inicio del partido. Al optar por una ventana de 48 horas, Inglaterra ha entrado en la zona que los expertos aconsejan evitar.
"Lo sentimos. Incluso si no entrenamos, lo sentimos. Tuve un ligero dolor de cabeza. Y durante el día en la habitación del hotel no dormí tan bien como los días anteriores, pero nada que no se pueda manejar", dijo Tuchel. "Es simplemente lo que es. No podemos adaptarnos físicamente. Es imposible. Pero estamos aquí un día antes para experimentarlo, al menos para no vivir todo por primera vez durante el calentamiento".
Para aumentar la presión, aficionados mexicanos planearon una guerra psicológica. Cientos se congreguen en el hotel de Inglaterra para interrumpir el sueño de los jugadores, una táctica utilizada contra Ecuador, cuando los aficionados emplearon altavoces, tambores y motocicletas aceleradas hasta las primeras horas de la mañana.
Inglaterra intenta mantenerse imperturbable.
"No tuvimos problemas anoche. Creo que la FIFA se encargó de la situación. Y tenemos seguridad alrededor del hotel, así que esperamos una buena noche de sueño", dijo Tuchel. "No quiero hablar de problemas que todavía no existen".
James Robson, periodista de fútbol de The Associated Press en Atlanta, contribuyó a este reporte.